{Crítica} “Little Boy”: Una Parábola Cinematográfica Incongruente


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Foto: El actor Jakob Salvati en “Little Boy”.

***Advertencia: Datos Importantes De La Película Son Revelados***

Con un medio tan masivo como el cine, en el que constantemente vemos historias violentas, sexuales y banales que pueden llegar a influenciar la psicología de los espectadores pasivos que se pierden en esos universos diegéticos, era más que lógico que la Iglesia Católica también iba a sacarle provecho para contrarrestar esa negatividad y proliferar sus mensajes religiosos y morales. Tal es el caso del drama “Little Boy”, dirigido por Alejandro Monteverde (“Bella”) y producido por el actor mexicano Eduardo Verástegui (“Chasing Papi”) con su compañía productora Metanoia Films, la cual fundó luego de tener una epifanía que lo llevó a reforzar sus creencias católicas, hasta el punto de que llegó a considerar ser monje de clausura; idea que se disipó cuando decidió usar su influencia de celebridad para predicar sus mensajes religiosos audiovisualmente. La actriz Roma Downey (de la serie “Touched By An Angel”) también participó de esta película, en el área de producción ejecutiva; de hecho Downey y Verástegui ya habían trabajado juntos como productores en la penosa película “Son Of God”, cuya realización carecía de imaginación al representar casi que textualmente los pasajes más conocidos de los Evangelios, cuyo propósito era meramente usar el cine como vehículo de evangelización.

“Little Boy” tiene el mismo propósito, pero debo admitir que mejor llevado en cuanto a su puesta en escena, a la historia en general y a sus actores, aunque hay algunos puntos narrativos que me resultaron algo extremos y paradójicos, tratándose de una película con matices de parábola bíblica moderna.

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Protagonizada por el pequeño pero muy talentoso Jakob Salvati, con las actuaciones adicionales de Michael Rapaport (“The Heat”), Emily Watson (“War Horse”), Tom Wilkinson (“The Grand Budapest Hotel”), Ben Chaplin (“Murder By Numbers”), David Henrie (“How I Met Your Mother”) y Eduardo Verástegui, en una breve y casi que irreconocible caracterización como el padre Crispin, “Little Boy” tiene como idea central “el poder de la fe” representada a través de Pepper (Salvati), un niño al que siempre se le hizo difícil hacer amigos, por lo que desarrolló una amistad estrecha con su padre, quien solía contarles los cuentos más fantasiosos y heroicos en los que ambos salían victoriosos gracias a la frase “¿Crees que puedes lograrlo?”, que inspiraba al niño en todo. Sin embargo, cuando su padre es enviado a pelear contra los japoneses en la Segunda Guerra Mundial, Pepper, alentado por el padre Oliver (Wilkinson), empieza a pensar que tiene poderes mágicos que lo ayudarán a terminar la guerra y traer a su padre de vuelta. A pesar de que es víctima de las burlas de todos los niños del pueblo, incluso de su propio hermano, Pepper no renuncia a su idea y continua haciendo todo lo que el padre Oliver le manda, para poder reforzar su fe y traer a su padre de vuelta.

La película tiene varios mensajes positivos, que no necesariamente tienen que ver con algo religioso. Por ejemplo, cuando Pepper asiste a los actos de magia de uno de sus personajes favoritos llamado Ben Eagle (Chaplin), este le pide que mueva una botella con el poder de su mente, y ante las burlas del público le dice “Ignora al mundo y concéntrate“, acto seguido, Pepper “pudo mover la botella” (de aquí nace su obsesión de que tiene poderes). Esa sola frase es crucial para cualquier persona que quiera lograr algo y teme al que dirán, por lo que me pareció muy atinada y aplicable a diversos aspectos de nuestras vidas.

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Otro mensaje positivo y actualmente relevante por el tema de la xenofobia, fue el que recayó sobre el personaje del japonés Hashimoto (interpretado por Cary-Hiroyuki Tagawa), quien por ser japonés era discriminado en el pueblo de O’Hare, donde vivía Pepper, pero aún así, este entabla una amistad estrecha con Hashimoto, quien tenía 42 años de vivir en Estados Unidos y nada tenía que ver con la guerra que se estaba peleando.

Fuera de estos dos puntos específicos de la película, “Little Boy” hace referencia a otros aspectos un poco contradictorios, y en algunos casos ofensivos, tanto para los creyentes católicos como para los que no lo son. Veamos.

  • Dudas en las convicciones católicas.

La película nos hace ver que la Iglesia no necesariamente tiene las respuestas de todo. De manera jocosa, casi que burlesca, muestran al padre Crispin reprendiendo a Pepper después de haber roto el vidrio de la casa de Hashimoto, y lo manda a rezar unos Padre Nuestros y Ave Marías en latín como penitencia, todo esto expuesto como un castigo arcaico y sin sentido, juzgando por la comicidad. En cambio, cuando Pepper cuestiona la decisión de Dios de enviar a su padre a la guerra y de por qué aún no regresa, el padre Crispin, casi que tartamudeando y sin saber qué contestar, le habla de cómo se dice fe en latín (fides). Incluso el mismo padre Oliver, quien alentó al pequeño a hacer una serie de actos de buena fe (darle comida al hambriento, alojo al desamparado, vestir a los desnudos, etc) para poder traer a su padre de vuelta, no sabía cómo decirle al niño que tal vez su padre moriría y no regresaría de la guerra, mucho menos sabía cómo explicarle que eso es voluntad de Dios. En esos aspectos, “Little Boy” deja rastros de una idea de religión no tan perfecta, en la que los mismos predicadores de la palabra muchas veces no le encuentran sentido al destino versus la voluntad de Dios. Los mismos que nos alientan a tener fe, muchas veces no la tienen, ni saben cómo defenderla.

LITTLE BOY - 2015 FILM STILL - (Left to right) Jakob Salvati as Pepper Flynt Busbee and Eduardo Verastegui as Father Crispin - Photo Credit: Andrew Cadelago / Open Road Films

Foto: (Izq.) Jakob Salvati como Pepper/Little Boy, y Eduardo Verástegui como el padre Crispin.

  • Se olvidaron de “poner la otra mejilla”.

El personaje de Pepper es caracterizado como un niño de pequeño tamaño (de ahí el nombre de la película), quien pensaba que padecía de enanismo, lo que lo hacía target del bullying de Freddy, quien lo golpeaba y molestaba constantemente. Sin embargo, cuando Freddy se apodera de la lista de actos de buena fe de Pepper, este va y lo enfrenta en medio del pueblo, se llena de valor y lo insulta, diciéndole “Cerdo, sin madre” (ya que Freddy era huérfano de madre), y acto seguido lo golpea en la cara con su caja metálica de merienda, recuperando su lista y dejando inconsciente a Freddy. Luego de tan cruel insulto y de golpearlo con una caja de metal, Pepper fue prácticamente premiado con la admiración del resto de los niños del pueblo, y nunca se le reprende por lo que hizo. Este acto es contrario a cualquier prédica de la Iglesia. Dan a entender que porque está obrando en nombre de la fe de Dios, puede hacer esto y salir impune. La escena fue evidentemente una adaptación moderna de David y Goliat, en la que se pretende dar a entender de que el “tamaño no importa” cuando la fe y determinación es grande, pero a mi parecer fue de mal gusto.

  • Simbolismos mal representados.

Como mencioné anteriormente, el propósito final de la película es convencer al espectador del “poder de la fe”, que sin importar qué tan pequeños o indefensos nos sintamos, cuando depositamos nuestra fe en Dios, podemos obtener grandes resultados. Por ejemplo, todos llamaron un milagro al momento en que el hermano de Pepper lo reta a mover una montaña, y ante el intento de hacerlo, coincidencialmente ocurre un terremoto y la gente llega a creer que en realidad el chico puede que sí tenga poderes. Hasta aquí la idea de la fe está bien, siempre que no se mostrara que alguien haya muerto a causa del terremoto. Pero, ¿qué sucede cuando Pepper dedica todas las tardes a pararse en el muelle, mirando hacia el horizonte, y hace su gesto de magia para acabar con la guerra? Los periódicos publican que Estados Unidos arrojó la bomba atómica en Hiroshima, acabando con toda una ciudad, contribuyendo al fin de la guerra. Esta bomba (y esto es verídico) fue apodada Little Boy, por lo que significaba que “literalmente” Pepper, a quien también apodaban Little Boy, había acabado con la guerra. Luego insertan una escena metafórica de Pepper en el lugar de impacto, donde se ven unos niños calcinados, con lo cual nos muestran lo cruel de aquel suceso histórico, pero de todas formas, la simbología de que la fe de Pepper es tan poderosa como una bomba atómica está presente y resulta absolutamente cruel, desagradable y ofensiva para la humanidad.

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Foto: Emily Watson y David Henrie interpretan a la madre y al hermano de Pepper.

Las intenciones de “Little Boy” fueron buenas, pero me parece que los realizadores perdieron el enfoque del mensaje en su esfuerzo de adaptar una parábola religiosa a una estructura narrativa que funcionara en el cine, de forma comercialmente atractiva. Su puesta en escena fue buena, desde la ambientación de los decorados, el vestuario y la utilería que nos remiten al año 1945, aunque queda en evidencia que la mayor parte del rodaje (sino todo) fue en estudio (de hecho se filmó en el Fox Baja Studios de Rosarito Beach, en Baja California, México), y no en locaciones naturales, con lo cual tiene una estética casi teatral, aunque no me llega a molestar.

La historia sin duda tiene momentos enternecedores y conmovedores, especialmente con las actuaciones de Jakob Salvati y Emily Watson, quienes nos emocionarán hasta las lágrimas con sus increíbles actuaciones, a pesar de que desde el principio sabemos que el final iba y tenía que ser feliz, para cumplir con su propósito de fe. En conclusión, si se hubiera tratado de una película sin influencias religiosas, creo que la crítica hubiera sido diferente, pero dado que se deja muy marcada la manipulación del relato, y las incongruencias que esto ocasionó, el escrutinio es mucho mayor y resulta en su contra.

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Trailer:

Escrito Por: Enrique Kirchman

Categorías:Butaca: "En Escena"

Etiquetado como:,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,

2 respuestas »

  1. Estoy muy de acuerdo con la crítica , las intenciones fueron buenas, pero se pierde el enfoque .
    Yo la vi con mi menor hijo de 7 años y le afecto mucho ver la película. El tiene a su padre fallecido ya hace varios años y creo que al ver la película le vinieron muchos sentimientos de tristeza. Luego que acabo la película no paraba de llorar. Tuve que hablarle mucho y decirle que entendía como se sentía . La verdad me fue muy difícil de explicarle los puntos positivos a el , dado que el Esfuerzo del niño por traer a su padre de vuelta se ve por un momento en vano cuando tiene que enterrarlo y luego por un error de un zapato fue traído despues de la muerte .

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