{Crítica} “Wind River”: Una Historia Impactante Basada En Hechos Reales


***Advertencia: Datos Importantes De La Película Son Revelados***

En Estados Unidos existen unas 310 áreas de reservas de indios nativo-americanos en donde, a pesar de su extensión, no existen estadísticas sobre el número de personas que desaparecen cada año. Según las investigaciones realizadas por The New York Times, la tasa de mujeres nativo-americanas violadas o sexualmente atacadas es cuatro veces más alta que la tasa promedio en todo Estados Unidos, y son 10 veces más propensas a ser asesinadas que el resto de las mujeres del país.

Basándose en estos datos alarmantes fue que el director y escritor Taylor Sheridan (nominado al Oscar por mejor guion con la película “Hell Or High Water”) realizó el drama criminal “Wind River”, protagonizada por Jeremy Renner y Elizabeth Olsen, quienes se reunieron nuevamente, luego de su participación conjunta en “Avengers: Age Of Ultron” y “Captain America: Civil War”.

El título de la película viene del nombre de la séptima reserva más grande de Estados Unidos —Wind River—, localizada en el estado de Wyoming, habitada en su mayoría por las tribus Shoshone del este y Arapaho del norte. Tal como se aprecia en la película, la región posee hermosos paisajes de montañas cubiertas del prístino blanco de la nieve, un escenario que contrasta con  los actos homicidas más atroces e impunes que ocurren en sus alrededores. Tanto es así, que durante la presidencia de Barack Obama se implementó un programa de dos años que se apodó “la oleada”, con el propósito de reducir la tasa de criminalidad en cuatro reservas indias, incluyendo Wind River. Mientras que en tres de ellas se logró reducir la delincuencia, en Wind River aumentaron los crímenes en un 7%. Entre los homicidios que se suscitaron en la época de “la oleada”, estaba el de una niña de 13 años que desapareció durante cuatro días y luego su cuerpo fue encontrado parcialmente desnudo, debajo de un árbol; y el asesinato de un joven de 25 años que fue golpeado con una silla de bebé para auto, por dos amigos que abusaron sexualmente de él.

El director Taylor Sheridan utiliza un caso ficticio para impulsar la trama, pero nada alejado de lo que comúnmente sucede en la región en la vida real. A raíz del asesinato de una chica nativa-americana llamada Natalie, momento que viene a ser el detonante de la historia, la película expone la falta de interés de las autoridades en atender las necesidades de las tribus que habitan en las reservas. Las han dejado de lado, a merced de sus problemas sociales, en comunidades donde hay enfrentamientos constantes entre blancos e indios, donde la droga y el alcoholismo son comunes entre los jóvenes, incluso los casos de suicidio. Sheridan hace una denuncia de todos estos aspectos al mostrar un sitio en el que escasean los policías —durante “la oleada” se logró aumentar el cuerpo policial de solo seis oficiales a 37—, tal como le deja dicho el personaje Ben (Graham Greene) a la agente del FBI, Jane Banner (Elizabeth Olsen), cuando le dice que no tiene suficientes agentes para hacer investigaciones a fondo. También se hace énfasis en cómo los homicidios y las desapariciones de mujeres no se esclarecen, como fue el caso de la hija del personaje Cory Lambert (Renner), que nunca supo qué fue lo que exactamente le sucedió a su hija de 16 años cuando fue encontrada muerta años antes. Por otro lado, alude a la juventud perdida por la drogadicción, como sucedió con el hijo de Martin (Gil Birmingham) que pasaba el rato drogado con otros delincuentes en una casa aparentemente abandonada. Y, principalmente, se hace referencia a cómo las autoridades le dan poca importancia a los casos criminales ocurridos en la reserva cuando envían a una agente rookie del FBI para investigar, solo porque estaba más cerca del área.

“Wind River” inicia con un leve suspenso, en lo que parecía ser un drama bastante lineal y algo lento, aunque sin aburrir, pero llega un momento en que definitivamente nos sacude. En el segundo punto de giro de la historia, cuando Jane, Ben y otro grupo de oficiales voluntarios visitan el campamento donde duermen los trabajadores de una compañía perforadora, para investigar sobre el ambiente de trabajo del novio de la víctima que también fue encontrado muerto, la tensión empieza a crecer cuando los trabajadores llegan armados en sus motos de nieve con una actitud amenazante. En ese momento, las sospechas se afilan y el ambiente se pone tenso en la trama y en el espectador, hasta que uno de los oficiales detecta la cizaña de los trabajadores que empiezan a rodearlos y todos levantan las armas, desconfiando unos de otros. En ese punto de la historia es que nos transportamos en un flashback para conocer qué fue lo que le sucedió a Natalie y a su novio Matt, porque hasta el momento sospechábamos que su novio la había matado, pero luego nos anulan esa idea y empezamos a preguntarnos ¿qué tienen que ver los trabajadores? ¿Qué fue lo que sucedió? Resulta que Natalie y Matt tenían una relación muy apasionada, a pesar de que él era blanco y ella una nativa Arapaho, pero la ebriedad e impertinencia de uno de sus compañeros desencadenó una pelea que terminó en violación y asesinato. Al conocer lo que realmente sucedió, no podemos dejar de sentirnos angustiados, enojados y perturbados. Y esa sensación se acrecienta cuando volvemos al presente de la historia, en la que Jane, Ben y los oficiales son atacados a balazos por estos hombres inescrupulosos y desesperados. Afortunadamente, Cory, quien no se encontraba con el grupo, observa la disputa desde las montañas y llega para salvar a Jane, y para vengar la muerte de Natalie, que resultó ser una de las mejores amigas de su difunta hija.

Indiscutiblemente, una excelente película que los dejará mudos de la impresión y consternados por la expresión de maldad que puede llegar a emanar del ser humano en sus momentos más oscuros. Elizabeth Olsen demuestra una vez más su versatilidad y talento en la actuación, con roles cada vez más complejos y exigentes para su corta edad. Ni hablar de Jeremy Renner, a quien siempre le van bien sus roles heroicos, y Jon Bernthal (“The Punisher”), que aunque tuvo una breve participación, la escena en la que defiende a Natalie hasta darle tiempo de huir mientras él es golpeado hasta la muerte, sin duda nos queda grabada en la mente por la crudeza.

Esta viene siendo la segunda película dirigida por Taylor Sheridan, quien se ha destacado bastante bien como guionista de pasados dramas criminales como “Sicario”, “Hell Or High Water” y, próximamente, de “Soldado”, un filme que se estrenará en 2018 con Benicio del Toro (“Traffic”) y Josh Brolin (“No Country For Old Men”).

Rating

 

Trailer:

Escrito Por: Enrique Kirchman

 

Categorías:Butaca: "En Escena"

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