{Crítica} “The Shape Of Water”: El Particular Romance De Guillermo Del Toro


***Advertencia: Datos Importantes De La Película Son Revelados***

La estética e historias fantásticas siempre han sido de la especialidad del director Guillermo del Toro, logrando mezclar astutamente una realidad probable (y en muchos casos con un trasfondo histórico) con situaciones de otro mundo, fantasiosas o sobrenaturales. Estas representaciones se han visto claramente en sus obras más elogiadas, como “El Espinazo Del Diablo” (2001), “El Laberinto Del Fauno” (2006) y más recientemente en “The Shape Of Water”, que ha sido nominada a 13 premios Oscar, incluyendo Mejor Película y Mejor Director.

El tratamiento de la estructura narrativa hace de esta película una verdadera obra de arte. El relato no solo se apoya en las acciones de los personajes para llevar adelante la trama, sino que todos los elementos estilísticos y fílmicos de la película nos cuentan algo de manera independiente, directa y simbólica: los decorados, la utilería, la ambientación en general, el vestuario, las referencias fílmicas dentro de la diégesis, la musicalización extradiegética, la paleta de colores en la escenografía y el vestuario, y la iluminación; todos estos elementos alimentan el presente de la historia y sus personajes.

Mientras que “El Espinazo Del Diablo” y “El Laberinto Del Fauno” se ubicaban temporalmente durante la Guerra Civil Española y la posguerra, respectivamente; en “The Shape Of Water” nos colocan en algún punto a finales de los años 50 y principios de los 60, lo cual podemos identificar no solo por la vestimenta de los personajes y la ambientación, sino también por las referencias cinematográficas que Del Toro incluye como parte de su diseño de producción. Me refiero a las películas que aparecen como estreno en las salas de cine que están justo debajo del apartamento de la protagonista Elisa Esposito (interpretada por Sally Hawkins) y su amigo Giles (interpretado por Richard Jenkins), cuya cartelera muestra “Mardi Gras”, que se estrenó en 1958, y “The Story Of Ruth”, que es de 1960. Por otro lado, también sabemos que la trama se desarrolla en la época en que Estados Unidos competía con la Unión Soviética para ir al espacio. En una escena queda claro que el presente de la historia fue después de que la URSS enviara a la perra Laika a orbitar la Tierra (que históricamente fue en 1957), esto lo sabemos cuando el personaje del General Hoyt le reclama al villano Strickland (interpretado por Michael Shannon) por haber perdido al hombre anfibio (interpretado por Doug Jones), diciendo que “ese era nuestra perra“, o sea su versión estadounidense de Laika para enviar al espacio. Otra pista que nos ubica en el tiempo es que los discos de vinilo de los cantantes Benny Goodman y Glenn Miller que Elisa le muestra al hombre anfibio fueron lanzados en 1956. También sabemos que fue en la época de lucha de Martin Luther King contra el racismo, ya que en una escena Elisa cambia de canal y la televisión muestra enfrentamientos entre blancos y afrodescendientes. En fin, en lugar de presentarnos de entrada un gráfico que muestre la locación y el año en que se desarrollará la trama, Del Toro nos da las pistas para que vayamos armando nosotros mismos, con nuestros conocimientos históricos y culturales, la temporalidad diegética, que además nos sirve para hacer interpretaciones metafóricas a lo largo de toda la película.

Foto: Arriba, Audrey Tautou en una escena de “Amélie”, abajo, Sally Hawkins y Doug Jones en “The Shape Of Water”.

Al ver “The Shape Of Water”, es inevitable pensar automáticamente en la estética de la película francesa “Amélie”, nos transporta de manera inmediata como si se tratara de una historia paralela a la de su protagonista Amélie Poulin en una especie de inframundo. El personaje de Elisa Esposito guarda un parecido emocional y psicológico con el de Amélie Poulin, su comportamiento romántico, fantasioso, intrépido, de apariencia dócil pero bizarra. La diferencia tal vez sería que Amélie era mucho más romántica naive, mientras que Elisa muestra ese lado más sexualmente natural, con escenas de desnudos explícito, masturbación y sexo sugerido. En otra palabras, Elisa viene siendo el “ello” freudiano y Amélie oscila entre el “yo” y el “superyó”. Por otro lado, uno de los temas musicales que componen la banda sonora es la canción “La Javanaise” del cantante francés Serge Gainsbourg que le aporta ese toque francés, y si a eso le sumamos el tono romántico del relato, apoyado en su estilo fotográfico con composiciones armónicas y la selección de colores muy cálidos como el naranja, contrastados con el verde como el color predominante en toda la película, es como si el director Jean Pierre Jeunet (de “Amélie” y “Delicatessen”) hubiera asesorado la filmación.

A propósito del verde, llama profundamente la atención el énfasis que Del Toro hace en este color en particular. Está presente en la vestimenta de Elisa y los implementos que usa diariamente, en el uniforme del cuerpo de servicio del laboratorio en que trabaja, de hecho es el color principal de todo el laboratorio (los azulejos, las maquinarias, las paredes, etc), de los buses, de los pasillos del edificio donde vive Elisa y Giles, de las luces neones en las calles, del relleno de los pasteles que comía Giles en aquella cafetería; en fin, el verde aparece en varias tonalidades (primordialmente pasteles) en toda el relato. Y tal vez se pudiera concluir que es una propuesta de color que se usaba en la época o que simboliza al hombre anfibio alrededor de quien gira la historia, pero no es así de simple, ya que se nota una clara intención del uso del color para distinguir personajes y momentos narrativos. Por ejemplo, en el ambiente hogareño del villano Strickland predomina el naranja: en el decorado de la casa y en la vestimenta de su esposa e hijos, y vemos cómo en lo que avanza la trama, Strickland opta por comprarse un auto verde, y a finales de la película, incluso su casa aparece redecorada con tonos verdes, al igual que la vestimenta de su familia. ¿Por qué ese cambio de color? ¿Qué simboliza en el cambio del arco de transformación del personaje? Por otro lado, desde el inicio vemos a Elisa vestir el verde, pero luego que tiene relaciones sexuales con el hombre anfibio, le agregan un abrigo y zapatos rojos, incluso las luces neones de la calle cambian a rojo, tal vez simbolizando que era su primera experiencia sexual con un “hombre” y ahora el rojo simboliza que es oficialmente una mujer (en el sentido meramente sexual de la palabra) al perder su virginidad.

Lo cierto es que hay una clara influencia del color, porque incluso en la trama mencionan que el verde es el color del futuro, pero ¿qué simboliza? Mi curiosidad me llevó a leer un poco más al respecto. El verde puede significar muchas cosas: la esperanza que caracterizaba a Elisa, mas no justifica el comportamiento de Strickland; puede hacer referencia a un futuro movido estrictamente por el dinero, pero Elisa no representaba una persona materialista; incluso dice que el verde en la antigüedad era reservado para mujeres que no se habían casado, lo cual tenía sentido en Elisa, que a todas luces era virgen hasta que tuvo relaciones sexuales con el hombre anfibio, pero nuevamente, eso no explica que el color esté presente en todos los demás ambientes. Se asociaba con la homosexualidad en la Inglaterra victoriana, lo cual explicaría la discreta sexualidad de Giles, pero no al resto. Tal vez es una referencia al hombre anfibio y el futuro interés de la humanidad por lo ecológico; o es una mezcla de todo lo antes mencionado y cada cual podrá experimentar una apreciación distinta de la paleta de colores en este filme.

Foto: Richard Jenkins y Sally Hawkins como Giles y Elisa en “The Shape Of Water”; ambos nominados al Oscar.

“The Shape Of Water” es visualmente poderosa. Tiene una combinación de géneros narrativos que potencian distintas sensaciones en el espectador. Predomina el romance y se complementa con el misterio, incluso con matices del cine negro, pero además incluye escenas de musical, dando especial relevancia a lo sonoro, aunque nos resulte a primera vista como algo desconcertante: ejemplo, la escena en que Elisa y la criatura bailan en un escenario que nos recuerda a las películas de Fred Astaire y Ginger Rogers. Es una historia absurda si nos quedamos en una mirada superficial, pero cobra mayor significado cuando somos capaces de interpretar sus elementos y las ideas que sugiere. El hecho de que una mujer elija enamorarse apasionadamente de un ser monstruoso, comparándolo con el desquicio, maldad y violencia de los seres humanos, encarnado en el villano Strickland. O todavía más impactante es, como destacó la actriz Octavia Spencer (quien interpreta a la fiel amiga de Elisa, Zelda Fuller) es que al caracterizar físicamente a la protagonista Elisa Esposito como una mujer muda, la mayor parte de los diálogos del filme recaen en un hombre homosexual (Giles) y una mujer negra (Zelda); que forman parte de minorías que en los años 50 y 60 eran oprimidas y no hubieran tenido voz para expresarse. ¡Este tipo de interpretación es la que hacen de esta película una gran obra!

De las nueve películas nominadas al Oscar que he podido ver hasta el momento (“The Post”, “Dunkirk” & “Get Out”), “The Shape Of Water” se perfila como la más probable para ganar como lo mejor de 2017 y Sally Hawkins es posiblemente una de las grandes contrincantes en la categoría de mejor actriz. Hawkins apoya mayormente su interpretación en sus expresiones faciales, aquellas miradas de desafío y satisfacción que le lanzaba sin temor al villano Strickland, y la forma en que mostraba su enojo y desesperación a través del lenguaje de señas. Hawkins nos transmite su bondad, nos sorprende con su sexualidad, nos incomoda con sus preferencias, nos conmueve con su calidez humana y nos asusta con un aparente trágico final. Mientras tanto, Richard Jenkins se destaca con una conmovedora interpretación, que le aporta humor a la trama, pero también los momentos más tristes. Su imposibilidad de alcanzar el éxito anhelado, de conocer el amor y de ser aceptado por ser homosexual. Su presencia sirve como gran apoyo al rol protagónico y un elemento crucial en la trama; lo mismo se podría decir de Michael Shannon, quien lastimosamente no fue reconocido con una nominación, pero se la merecía.

La película tiene grandes posibilidades de salir victoriosa en las categorías de mejor vestuario, mejor guion original, mejor fotografía, mejor partitura musical para Alexandre Desplat, mejor diseño de producción y, sin duda alguna, mejor director para Guillermo Del Toro.

Rating

Trailer:

Escrito Por: Enrique Kirchman

 

 

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