{Crítica} “Call Me By Your Name”: El Amor Sin Etiquetas


***Advertencia: Datos Importantes De La Película Son Revelados***

¡Arte puro en toda su expresión! “Call Me By Your Name” (Llámame por tu nombre) es, tal vez, una de las películas más conmovedoras que he visto en mucho tiempo, tiene un je ne sais quoi, un impacto emocional, en un sentido completamente positivo, que nos deja pensativos y reflexivos por días. Desde que inicia con los créditos iniciales dispuestos sobre fotografías de esculturas de la antigua Grecia helenística, nos da una idea metafórica de la objetividad artística acerca de la belleza de su historia. Esos cuerpos desnudos literalmente escultóricos, que muestran en detalle la perfección del cuerpo humano, atractivos y admirables sin distinción de género. Es arte, es belleza, es amor, es vivir.

“Call Me By Your Name” es una drama romántico que se distingue por su tono intelectual y cultural. No solo se trata de dos personas que se enamoran en un verano cualquiera, sino de dos seres de generaciones distintas que comparten un gusto selecto por la música clásica, la literatura y el arte en sus distintas expresiones. El relato en general nos evoca frescura desde su diseño de producción: la elección de una iluminación primordialmente natural y cálida que reafirma el ambiente veraniego, la vestimenta holgada, los paseos en bicicleta, bañarse en el estanque, echarse en la hierba, los desayunos y almuerzos familiares en el patio… Todos estos elementos y situaciones le dan un tono tan relajado e inspirador al relato que terminan por envolver al espectador, penetrando en su psicología para incrementar su sensibilidad respecto a la historia que están viendo. La reacción del espectador no hubiese sido la misma, si la historia hubiese sido ambientada en un verano en Nueva York o en un invierno en Rusia. El hecho de enfatizar en ese ambiente veraniego, de campiña italiana, agudiza nuestras emociones, nos hace más perceptivos de lo sensible de la historia.

Protagonizada por el emergente talento Timothée Chalamet (“Lady Bird”), en el personaje de Elio, y Armie Hammer (“The Social Network”) como Oliver, la trama se centra en la relación que nace espontáneamente entre el hijo culto de un profesor universitario y el estudiante de este que viene a pasar el verano en su casa como parte de su proceso de aprendizaje. Lo interesante de la historia es que trasciende el hecho de que se trate de un romance entre dos personas del mismo sexo. Desde el inicio vemos a Elio interesado en chicas. En la primera escena está en su habitación con Marzia —interpretada por Esther Garrel (la indudable hermana del actor francés Louis Garrel por el idéntico parecido de sus rostros)— con quien luego tiene su primera experiencia sexual. La película se enfoca en los descubrimientos sexuales y sentimentales que inician con la adolescencia. Elio tiene 17 años y está experimentando, y en su búsqueda indiscriminada de satisfacción sexual, entre que mantiene una relación con Marzia y luego empieza una con Oliver, descubre el amor. Un amor sin etiquetas, que a pesar de que ambos chicos expresan cierto recelo y secretismo, ya sea por la diferencia de edad que hay entre ellos y por el hecho de que Oliver es un invitado en casa de Elio, lo viven al máximo con cierta libertad permisible por la evidente mentalidad abierta de los padres de Elio, que sin necesidad de que él les cuente, han notado la cercanía de ambos y no la obstaculizan, sino que la exhortan para que su hijo se descubra y experimente en un terreno tan incierto, como lo es el amor, y aprenda de esas vivencias.

Cuando menos lo imaginas, la naturaleza encuentra nuestros puntos más débiles. Solo recuerda que estoy aquí. Tal vez ahora mismo no quieras sentir nada. Tal vez nunca quieras sentir nada. Y tal vez no sea yo con quien quieras hablar de estas cosas, pero siente lo que obviamente sentiste. Tuviste una hermosa amistad. Tal vez más que una amistad, y te envidio. En mis tiempos, la mayoría de los padres hubiese querido que esa relación acabara, rezarían para que sus hijos aterrizaran, pero yo no soy ese tipo de padre. Nos desprendemos de mucho para curarnos más rápido, y luego a los 30 quedamos en quiebra. Y cada vez que iniciamos con alguien nuevo, tenemos menos para dar. Hacerte el duro para no sentir nada, es un desperdicio“.

Estas sabias palabras pronunciadas por el padre de Elio, el señor Pearlman (interpretado por Michael Stuhlbarg), en una de las escenas finales, son la clave para entender el mensaje de toda la película. El señor Pearlman le da un sentido de normalidad a la situación que atraviesa Elio, en una conversación que en la vida real pocos padres logran tener con sus hijos adolescentes. El señor Pearlman no cae en el egoísmo usual con el que muchos padres crían a sus hijos, siempre pensando en lo que ellos desean que sus hijos sean, en lugar de dejarlos descubrirlo por su propia cuenta.

“Call Me By Your Name” nos provoca sentir, enamorarnos, y a quienes han encontrado el amor, tal vez les provocará reavivarlo. Nos enseña a expresarnos, a decir lo que sentimos, a permitirnos sufrir, porque solo así sabremos cuánto hemos amado. He ahí la belleza del relato, que nos envuelve indistintamente de nuestra orientación sexual. Es romance, es amor entre dos personas y punto. Le puede pasar a dos hombres, a dos mujeres, a un hombre y a una mujer, sin querer, sin verlo venir… ¡Simplemente pasa!

La película recibió cuatro nominaciones al Oscar 2018 que se entrega el próximo 4 de marzo. Está nominada a Mejor Película, Mejor Adaptación, Mejor Canción y Mejor Actor para Timothée Chalamet. Honestamente, la veo muy fuerte en las cuatro categorías: En Mejor Canción, solo le hace la batalla “Coco”; en Mejor Adaptación, mi otra opción sería Aaron Sorkin por “Molly’s Game”… En cuanto a Mejor Actor, Chalamet es impresionante, con una interpretación natural, emotiva y cautivadora. Es como una mezcla entre Ryan Gosling y Louis Garrel, y sinceramente, su única competencia es Gary Oldman por “Darkest Hour”, quien sin duda lo hizo también espectacular al encarnar a Winston Churchill. Pero Oldman tuvo el apoyo de un fabuloso maquillaje, mientras que Chalamet desnudó (metafóricamente) su alma para este papel y eso hay que reconocerlo. Al ver los últimos minutos de la película, cuando Elio mira las llamas de la chimenea con lágrimas en los ojos y una sonrisa que transmite la mezcla de satisfacción de lo vivido, el amor que siente y el dolor al perder para siempre a ese primer amor, el espectador queda cautivado por ese poder que tiene este chico de transmitir sus emociones en pantalla.

En cuanto a la mejor película, la única que puede superarla es “The Shape Of Water” de Guillermo del Toro, por sus características y detalles artísticos muy bien cuidados y expresados. Y si me preguntan, el director Luca Guadagnino merecía estar nominado.

¡No dejen de ver “Call Me By Your Name”! Y despójense de sus prejuicios si quieren disfrutarla en verdad.

Ratings: 

Trailer:

Escrito Por: Enrique Kirchman

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