{Crítica} “The Mule”: El Hombre De 90 Años Que Sirvió De Mula Para El Cartel De Sinaloa


Escrito Por: Enrique Kirchman

***Advertencia: Datos Importantes De La Película Son Revelados***

Era conocido como el Don King de los lirios, admirado por ser un dedicado productor de híbridos de este tipo de plantas considerada como una de las más hermosas del mundo. Su nombre era Leo Sharp, veterano de la Segunda Guerra Mundial, ciudadano ilustre y galante caballero a quien no se le encontraba ni una multa de tránsito. Bajo su nombre tenía registrados unos 180 tipos de híbridos de lirios. Era toda una celebridad en las convenciones florales, a las que viajaba con un séquito de granjeros mexicanos que lo ayudaban a regalar cientos de lirios entre los fanáticos que se aglomeraban en su mostrador. Anualmente publicaba un exitoso catálogo con imágenes de sus creaciones más recientes, que se agotaban rápidamente.

Quienes lo idolatraban por su dedicación como un importante floricultor, ignoraban su vida paralela donde era conocido simplemente bajo el apodo de ‘Tata’, ejerciendo con la misma dedicación como uno de los muleros (transportista de cocaína) más valiosos del cartel de Sinaloa, encabezado por El Chapo. Leo Sharp tenía 90 años cuando fue juzgado en 2014 por posesión de 104 kilos de cocaína en su pick-up Lincoln color negro, un viaje que le pagaría $104,000 dólares, pero a cuyo destino nunca llegó.

Foto: A la izquierda, Leo Sharp, el nonagenario en cuya vida se basó “The Mule”. A la derecha, el actor Clint Eastwood interpretando el papel de Sharp, a quien se renombró Earl Stone en la película.

Algunos concuerdan que la llegada del internet fue la que mermó en el negocio floral de Sharp, lo cual lo llevó a interesarse en el turbio negocio de conductor designado para el narcotráfico. Las autoridades sospechan que los granjeros mexicanos que trabajaban para él en sus huertos fueron los que probablemente lo pusieron en contacto con el cartel que solía buscar hombres mayores y sin récord delictivo para que ejercieran este tipo de trabajo y, así, pasar desapercibidos. Sharp empezó trasladando dinero en efectivo y poco después empezó a mover cocaína hacia distintas ciudades de Estados Unidos. A mediados de 2010, ya había introducido unos 1,100 kilos de cocaína solo en Detroit y ganaba $1000 dólares por cada kilo.

Esta extraordinaria historia, basada en un artículo escrito por Sam Dolnick para The New York Times sobre el verdadero nonagenario Leo Sharp, fue llevada a la pantalla grande en “The Mule”, dirigida, producida y protagonizada por Clint Eastwood, quien nos brinda una actuación relajada y, a su vez, dramática como un ambicioso negociante y posterior delincuente, que descuidó su núcleo familiar por mantener su éxito profesional.

La película es tal cual lo que uno se espera al escuchar la premisa sobre un anciano de 90 años que sirvió de mula para el cartel de Sinaloa… Inevitablemente tiene ese toque humorístico e irónico, sin caer necesariamente en la comedia. Más bien es una mezcla de géneros que oscila entre un drama criminal y un drama familiar. Narrativamente, el toque cómico lo otorga el mismo Clint Eastwood como el personaje Earl Stone (que viene siendo una representación del verdadero Leo Sharp) por su relación dispar con los narcotraficantes con quienes, incluso, llegó a desarrollar una amistad. Stone lucía siempre desaliñado, despeinado, algo despreocupado, lo cual lo hacía contrastar con la seriedad y el riesgo de sus encargos criminales.

“The Mule” logra representar con bastante exactitud aquellos detalles que narra Dolnick en su artículo titulado ‘La Mula de 90 años del Cartel de Sinaloa’ (The Sinaloa Cartel’s 90-Year-Old Drug Mule): desde el aspecto físico del anciano, su celebridad en el mundo de la floricultura, las burlas de las que era objeto por parte de los narcotraficantes con los que trataba, el método de entrega de la mercancía, hasta la forma en que su apodo ‘Tata’ surgió ante la DEA, gracias a un informante. La película nos mantiene en todo momento a la expectativa, impresionados con una historia que parece irreal, pero no lo es. Sucedió tal cual la cuenta Eastwood, aunque añadiéndole ciertos matices familiares que inevitablemente nos generan algo de empatía hacia el personaje principal. El relato sufre, de momentos, algunos lapsos lentos y repetitivos que tal vez le restan dinamismo, pero en general no nos hace perder del todo el interés en la historia. Enfatiza en la frágil relación del anciano con su esposa, hija y nieta, lo cual lo humaniza y nos apega a él.

Lo interesante de “The Mule” es que aborda un tema bastante sensible en la actualidad, producto del revuelo de la construcción del muro de Trump en la frontera con México. A pesar de que es inevitable hacer referencia a los mexicanos como principales responsables del narcotráfico en esta historia en particular, la trama no generaliza de manera discriminatoria ni xenofóbica a todo inmigrante mexicano dentro de la misma bolsa de delincuencia. Eastwood hace una crítica al referirse a esa imagen estereotipada que tienen las autoridades y los ciudadanos estadounidenses respecto al latinoamericano. Un ejemplo es aquella escena en que los agentes de la DEA (interpretados por Bradley Cooper y Michael Peña) detienen a un conductor latino en una camioneta negra, sospechando que se podría tratar del ‘Tata’. Al ser detenido, el conductor bajó atemorizado y nervioso, con una actitud sumisa, tal vez por miedo a que las autoridades lo agredieran sin razón. Al final, el hombre no era un delincuente y tenía sus papeles en regla. Eastwood nos muestra con esta sola escena el temor con el que viven miles de inmigrantes en Estados Unidos, que aunque estén legales o ilegales, desconfían de las autoridades, por ser víctimas de acosos constantes, discriminación y violación de sus derechos.

En otra escena, Earl lleva a Julio (Ignacio Serricchio) y a otro miembro del cartel, quienes lo escoltaban, a comer en un diner donde los comensales comunes eran locales que se alteraron al ver a dos latinoamericanos sentados en una mesa. Incluso, cuando se retiraban del local, un oficial de la policía los detuvo de forma agresiva, a lo que Earl tuvo que interceder para calmar las aguas alegando que los dos latinos trabajaban para él y que eran muy buenos en lo que hacían. Esta escena, aunque sí se trataba de dos criminales en la ficción, expresa a través del personaje de Clint Eastwood que a pesar de que hay muchos inmigrantes delincuentes, también hay otros que son trabajadores y honestos, y que es injusto estigmatizarlos por una mala propaganda sociocultural… En resumidas cuentas, el gran delincuente que estaban buscando atrapar en esta historia no era inmigrante, sino un respetado miembro de la sociedad estadounidense que tampoco cumplía con el estereotipo criminal

“The Mule” cuenta con un excelente elenco integrado por Bradley Cooper (“A Star Is Born”), Michael Peña (“Ant-Man”), Taissa Farmiga (“The Nun”), Dianne Wiest (“The Birdcage”), Andy García (“Ocean’s Eleven”), Laurence Fishburne (“The Matrix”), Manny Montana (“Good Girls”) y Alison Eastwood (la hija de Clint). Esta es mi recomendación de la semana.

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