{Crítica} “Panama Radio”: Un Documental Nostálgico, Divertido… ¡Simplemente Genial!


Escrito Por: Enrique Kirchman

***Advertencia: Datos Importantes De La Película Son Revelados***

Como ya lo he dicho en artículos pasados, el panameño tiene talento nato para el género documental en el cine. Creo que, hasta ahora, los documentales panameños no han decepcionado en cuanto a contenido, porque hay un je ne sais quoi en la forma de relatar y en los personajes que cuentan las historias, que captan inmediatamente la atención. Me pasó con “Invasión” (2014), “Rompiendo La Ola” (2014), “Caja 25” (2015), “La Felicidad Del Sonido” (2016),  “Yo No Me Llamo Rubén Blades” (2018) y me ha vuelto a pasar este año con el rescate cultural que representa la película “Panama Radio”, del director y guionista Édgar Soberón Torchia.

“Panama Radio” es un flashback en la historia musical de Panamá, que revuelve el baúl de los recuerdos de la famosa tienda de discos de vinilo —o discoteca, como se le decía en esa época— Panama Radio, ubicada en la Plaza 5 de Mayo. Un lugar que, de acuerdo a varios entrevistados del documental, era considerado un hub de la salsa y de la música latinoamericana, el cual fue visitado por músicos de renombre de la talla de Tito Puentes, Julio Iglesias, Celia Cruz, José José, Roberto Ledesma y La Lupe, por mencionar solo algunos pocos. Es un relato entrañable, que ahonda en una época dorada de nuestro país, durante la cual, además de las tribulaciones y movimientos políticos y sociales, había igualmente una movida cultural que era accesible al pueblo en todas sus formas. Y las pruebas nos las dan a través de esas imágenes de archivo en las cuales se ven a estas grandes personalidades compartiendo sin recelo con el público en las instalaciones de Panama Radio, local en el que las vendedoras y colaboradoras jugaban un papel crucial. De hecho, dos de ellas son las voces de este documental, que con su carisma, su excelente memoria, su orgullo latino y, a la vez, con su humildad nos llevan a través de la historia para contarnos sus anécdotas que tal vez nunca imaginaron que se convertirían en vivencias de gran valor cultural.

Foto: El músico Tito Puente con los colaboradores de la tienda Panama Radio.

Si yo, que no viví esas épocas, y sentí nostalgia por ver esas imágenes de otro Panamá, imagínense lo que sentiría la generación de mis padres y mis abuelos que seguramente habían olvidado su existencia. Escuchar esas canciones memorables de los Combos Nacionales y ver a esos salseros que todavía hoy resuenan como lo mejor del género, inevitablemente nos transporta. Incluso me conmovieron algunas escenas, como aquel video de archivo en que el cantante puertorriqueño Ángel Canales llora en televisión nacional, mientras cantaba, al percatarse que los fanáticos de un pequeño país como Panamá conocían, más que en su natal Puerto Rico, todas las letras de sus canciones y las coreaban, casi que imposibilitando que él cantara. Ese nivel de fanatismo era impulsado gracias a Panama Radio y al trabajo de sus colaboradoras Dora de Ángeles y Lydia García (entre otras) que nos cautivaron con sus cuentos durante los 60 minutos de duración de esta fascinante obra del cine panameño.

Es casi que natural e inmediato empatizar con Dora y Lydia y la química que proyectan ambas en pantalla, como dos comadres, casi como si tuvieran un guion escrito, con cada ocurrencia, que era imposible no sonreír con cada uno de sus recuerdos. Y ellas no solo nos hablan de aquellas décadas de una música cada vez más en peligro de extinción y que no ha podido renovarse con nuevas generaciones, sino también de la diferencia emocional de los tiempos. Aquella en que el contacto humano era generadora de emociones, desde un excelente servicio al cliente en la tienda de discos, hasta poder acercarte a tu artista preferido y pedirle un autógrafo, porque si no aprovechabas ese momento, tal vez nunca lo volverías a ver. En la actualidad, ese contacto humano se ha desvirtuado de tal forma que el servicio al cliente se ha convertido en un “self service” y las redes sociales han acercado tanto al artista a su público, que ha cambiado el modelo de fanatismo de la búsqueda de autógrafos a dar un insignificante like.

“Panama Radio” es una joya para la cultura latina que estoy seguro que no solo lo apreciarán los músicos y fanáticos de Panamá, sino también los de Cuba, Puerto Rico, Colombia, República Dominicana y todos aquellos países que durante esa época estaban unidos por el ritmo y la rima caribeña. Sin duda, es una fuente de información, que merece estar en un museo (un Museo del Músico y Artista Latinoamericano no suena mal) donde se exhiba 24/7 para que recordemos siempre nuestras raíces, de dónde venimos, lo que fuimos y lo que somos.

Agradezco a Édgar Soberón Torchia por este regalo, por rescatar ese detalle de nuestra historia que las nuevas generaciones no conocían y que las viejas no recordaban. Para mí, una buena opción para representarnos en los premios internacionales a Mejor Película en Idioma Extranjero, como los Oscar… ¡No dejen de ver tan excelente producción! Y quédense hasta el final a ver los créditos, que son buenísimos. Jejeje…

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