{Crítica} “Homecoming: A Film By Beyoncé”: La Belleza Y Diversidad De La Cultura Afroamericana


Escrito Por: Enrique Kirchman

***Advertencia: Datos Importantes Del Documental Son Revelados***

En el día de ayer, Netflix estrenó el documental musical “Homecoming: A Film By Beyoncé”, un repaso de lo que fue el épico concierto de Beyoncé Knowles en Coachella 2018, cuando la intérprete de temas como ‘Single Ladies’ y ‘Love On Top’ se convirtió en la primera mujer negra en liderar las presentaciones de este icónico festival. De acuerdo a un dato del sitio IMDB, la reina del R&B recibió $3 millones de dólares por esta presentación, una suma que, a mi parecer, es muy baja si colocamos en una balanza el gran trabajo, sacrificio, preparación y nivel de calidad de concierto que entregó durante los dos sábados del festival.

El documental abre con la frase “Si te entregas al aire, puedes cabalgarlo“, que pronunció en 1953 la escritora estadounidense y Premio Nobel de Literatura 1993, Toni Morrison, en la Universidad de Howard. De hecho, durante toda la película, aparecen distintas frases inspiradoras que sirven de transición entre secuencias o temas abordados, y todas fueron dichas por personalidades afrodescendientes influyentes que pertenecieron a algunos de los colegios y universidades para negros. De ahí que también se citara al sociólogo W. E. B. Du Bois de la Universidad de Fisk cuando dijo en 1888 que “la educación no debe simplemente enseñar a trabajar, debe enseñar a vivir” y a la escritora Alice Walker, de Spellman College, en 1965, cuando dijo “nuestras madres y abuelas bailan la música que aún no se ha escrito”, entre otros. De hecho, la cantante resalta al final del documental, la importancia de preservar y celebrar estas universidades.

Luego de aquella primera frase, se ven imágenes de archivo, algo vintage y con un ratio de aspecto de 4:3, de lo que fue el festival de Coachella durante el día, hasta llegar al magno evento de Beyoncé en la noche, que abrió al ritmo del éxito ‘Crazy In Love’, vestida con un short de jeans, unas botas vaqueras con flequillos tornasol y una blusa amarilla que llevaba las iniciales BAK (‘B’ por Beta y Beyoncé, ‘A’ es en realidad el signo griego de Delta y ‘K’ por Kappa y Knowles), como un acrónimo que alude a las hermandades universitarias, ya que es el tema que predomina con las frases anteriormente mencionadas. A ella se une un “ejército” de mujeres con bodysuits amarillos (y rosados, según el día de presentación que se intercala en el montaje) y boinas que inmediatamente hacen referencia a una versión pop-contemporánea de los Panteras Negras, o el partido nacionalista negro, socialista y revolucionario que estuvo activo entre 1966 y 1982. No solo la vestimenta nos remite a este controversial partido, sino también el uso de la frase “black power” y el saludo con el puño arriba, muy característico de los Panteras Negras, que realiza casi al final del documental, al ritmo de ‘Run The World (Girls)’, para cuya coreografía cambió su vestimenta a un atuendo militar.

Las interpretaciones en Coachella se ven intercaladas con imágenes de los ensayos, muchísimas imágenes, que para aprovecharlas, Beyoncé optó por usar su voz en off para narrar sus sentimientos e intenciones detrás de esta presentación, a la vez que mostraba toda esta riqueza de imágenes, en lugar de perder tiempo con ella en cámara dando una entrevista. De hecho, uno de los elementos importantes de esta película es el gran trabajo del montaje, no solo por las múltiples cámaras en el concierto, sino también por el uso de las imágenes de backstage y ensayos, donde predominan los planos detalles, los primeros planos y, en general, planos muy cerrados que acercan al espectador a la experiencia.

A través de “Homecoming”, Beyoncé no solo figura como una artista y performer entregada al entretenimiento, sino que se convierte en una exponente y embajadora cultural, que muestra a través de algo tan trivial como un concierto, toda una ideología racial con simbologías e íconos, algunos muy directos y otros más interpretativos. Ese es el único valor que se puede sacar del documental como obra cinematográfica, porque a nivel realización el valor recae realmente en la creación y ejecución del concierto en vivo, que fue la gran obra maestra al mezclar ritmos, personajes, bailes y estilos. En algunos momentos era algo muy convencional, pero luego se transforma en un freak show circense, para pasar a movimientos de danza contemporánea, todo con un sello afroamericano.

Quería que todas las personas que han sido rechazadas por su apariencia, sintieran que estaban haciendo algo genial en el escenario… [y] quien no se sienta representado, que se vea en el escenario…”, comenta Beyoncé en el documental.

Lo antedicho queda plasmado en la diversidad de bailarines, músicos y coristas que formaron parte del magno evento. Desde los famosos gemelos bailarines Larry y Laurent Bourgeois, hasta voluptuosas bailarines orgullosas de sus curvas, una batutera  que por su baja estatura nunca pensó poder participar de un evento como ese y bailarines contorsionistas. ¡Había de todo!

El documental y el concierto no solo aluden al tema racial, sino también, como ya es un lema de la artista, a exaltar la figura femenina. Ella dedica una escena a hablar de su experiencia como madre, ahora que recientemente tuvo gemelos, y cómo su cuerpo cambió (pesaba más de 200 libras al momento de dar a luz a los gemelos), por lo que se sometió a una estricta dieta y rutina de ejercicios para recuperar su figura antes de Coachella. Pero ella se refiere a ese momento no en plan superficial, sino como el sacrificio que debe hacer, cual malabarista, entre ser madre de tres y cumplir con sus proyectos profesionales. Algo que ella asume como artista, pero que el resto de las mujeres de todas las profesiones también confronta a diario. Por supuesto, también exalta a la mujer negra, cuando se escucha en voz en off, durante el concierto, que las personas más irrespetadas, desprotegidas y abandonadas de Estados Unidos son las mujeres negras… luego las honra con la canción ‘Run The World (Girls)’, y de momentos, aprovecha para ridiculizar a los hombres, como aquel momento en que presenta a un grupo de bailarines masculinos que se identifican como los Bug-a-Boos, a quienes ridiculiza y obliga a hacerla reír.

“Homecoming” deslumbra al espectador con un concierto grandilocuente cuya primera hora se sentía violenta, enojada, con canciones toscas y fuertes en ritmos y letras, más comparables al enojo del movimiento Panteras Negras. Sin embargo, la segunda mitad se tornó más ligera, alegre y pop, con la Beyoncé que conocimos en sus inicios, con la participación especial de Jay Z cantando ‘Deja Vu’; las Destiny’s Child (Kelly y Michelle) acompañándola para cantar temas como ‘Say My Name’, ‘Soldier’ y ‘Lose My Breath’; y su hermana Solange, quien bailó con ella toda la coreografía final del videoclip de ‘Get Me Bodied’. Además, cantó temas como ‘Baby Boy’, ‘Check On It’, ‘Countdown’, ‘Single Ladies’ y cerró con ‘Love On Top’.

La verdad fue una experiencia impresionante y alucinante ver el sincronismo de todo ese equipo, en su mayoría afrodescendiente, con una orquesta excepcional y versátil que entregaron una de las presentaciones más memorables de la artista y de la música, en lo que seguro será un recuerdo histórico para generaciones futuras.

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