{Crítica} «Soul»: Encontrar Lo Bello En Lo Cotidiano


Escrito Por: Enrique Kirchman

***Advertencia: Datos Importantes De La Película Son Revelados***

Uno de los grandes estrenos en 2020 —aparte de la decepcionante «Wonder Woman 1984«— era la película animada «Soul«, que se estrenó a través de la plataforma de Disney+, el pasado 25 de diciembre, con una increíble aceptación de parte de la crítica y de los espectadores ávidos de nuevos contenidos cinematográficos. Este nuevo filme de Pixar, escrito y dirigido por Pete Docter —el mismo que nos sacó lágrimas con «Up» (2009) e «Inside Out» (2015)— junto con el emergente Kemp Powers, aborda la historia de Joe (interpretado por Jamie Foxx), un profesor y músico jazzista afroamericano que al conseguir la anhelada oportunidad de tocar en un cuarteto junto a una reconocida cantante del género, Dorothea (Angela Bassett), muere de forma repentina al caer por una alcantarilla. Su negación al morir lo incita a escapar del túnel hacia el más allá y queda en el sitio de donde nacen las nuevas almas, donde conoce a 22 (Tina Fey), una pequeña alma que no encuentra su sentido de materializarse en el mundo terrestre, por lo que será la misión de Joe, encontrársela. 

Al igual que «Up» e «Inside Out«, «Soul» explora un tema universal y sensible con el que nos resulta fácil empatizar y, sobre todo, sentirnos identificados. Toda la película trata de que esta pequeña nueva alma encuentre esa «chispa», como lo llaman en la película, que le complete su personalidad para nacer en un cuerpo humano. Lo curioso es que a medida que avanzaba la trama, mi interpretación acerca de la chispa era la misma que la de Joe: el propósito de cada quien en la Tierra. ¡Error! Cercano al segundo punto de giro de la trama, uno de los Jerry nos desconcierta al decirle a Joe que la chispa no es el propósito de cada quien en la vida… «qué pensamiento básico», agregó. Y es ahí cuando entendemos que más allá de aquello que nos hace ser quienes somos, la chispa está en todo lo que hacemos, experimentamos y VIVIMOS… Una carcajada, compartir un momento con un amigo o con tus padres, comerte un buen pedazo de pastel, ver un atardecer… Encontrar lo bello en lo cotidiano. En palabras de John Keating, interpretado por Robin Williams en «Dead Poets Society» (1989): «carpe diem» o «aprovecha el día«.

Es inevitable ver «Soul» y no ir haciendo una introspección de nuestras vidas. Esa escena en la que Joe y 22 observan momentos específicos de Joe a lo largo de su vida y este dice no haber logrado nada, versus el momento cercano al final cuando Joe revive momentos cotidianos y especiales en los que sintió alegría y felicidad, por más breve que fuera. Ahí comenzamos a comparar nuestras vidas, nuestros momentos, lo que logramos, lo que nos falta por lograr, lo que tal vez no lograremos y, seguramente, en ese momento es que te empiezan a salir las lágrimas con la película. Tal como dijo Moonwind (interpretado por el siempre divertido Graham Norton), a veces nos obsesionamos tanto con algo que queremos lograr o que queremos ser, que nos desconectamos de la vida en sí. Nos convertimos en almas perdidas, con la mirada fija en el frente sin disfrutar de lo bueno que hay a nuestro alrededor. Creo que ese es, tal vez, uno de los más grandes recordatorios de vida que nos deja esta historia.

Pero también, hay otro aspecto más discutible o controversial: el rol de la familia. El hombre que tuvo que dedicarse a la barbería porque era lo más rápido para generar dinero y mantener a su recién nacida hija, versus su deseo de ser veterinario; o el mismo Joe, cuya madre lo presionaba para que se dedicara a algo distinto a la música porque consideraba que de eso no se podía vivir. Siempre he dicho que la familia puede ser una gran fortaleza para apoyar a sus miembros, pero muchas veces también es una limitante para quienes deseaban un camino y, por formar una familia, debieron optar por otro. Sin embargo, tal como dijo el barbero, el no ser veterinario no lo hizo infeliz, sino que lo hizo encontrar la felicidad en lo que decidió hacer, a diferencia de quien se obsesiona y se lamenta eternamente por sus decisiones o caminos elegidos, cuando estos son distintos a los anhelados.

Luego nos presentan a aquellas almas perdidas que se aíslan, no por obsesionarse con una meta, sino por la inseguridad que les producen personas a su alrededor: familia, amigos, maestros, jefes, etc., que les hacen dudar de su capacidad y su potencial. Esto fue lo que sucedió con 22, quien pensó que no era digna de la vida por carecer de un «propósito», reafirmado por las palabras poco alentadoras de sus mentores tales como la Madre Teresa, Nicolás Copérnico, María Antonieta y Muhammad Alí, entre varios otros. De hecho, el personaje 22 es una forma inversa de representar a una persona con pensamientos suicidas, solo que en el caso de 22, esta no quería siquiera nacer, para no tener que vivir lo que ella pensaba que sería una vida vacía. Este es el mismo pensamiento que muchas personas depresivas llegan a sentir antes de quitarse la vida. Sin embargo, la chispa de 22 radicaba en disfrutar de aquellas pequeñas cosas y generar cambios en los demás: como lo hizo con la madre de Joe,  al hacerla cambiar de opinión respecto a los deseos de su hijo o con el barbero que se sintió bien cuando ella, en el cuerpo de Joe, le preguntó sobre su vida. 

Con unas técnicas de animación cada vez más impresionantes —a través de las cuales los efectos de iluminación y las texturas, como la de los azulejos de las paredes del colegio o el metal de los instrumentos musicales, parecían casi que una mezcla de objetos reales con animados—, este drama tiene los factores cómicos y coloridos que atraen a un público infantil, pero también la reflexión y el mensaje que invitan a los adultos a autoanalizarse y compartir la introspección con sus seres queridos.

Aunque el mensaje es fuerte y la historia es conmovedora, tal vez, a nivel de estructura de guion me faltaron momentos más poderosos o puntos de inflexión más marcados, como los de «Up«, «Inside Out» y «Onward«, en los que siento que la acciones de los personajes eran más contundentes y estaban mejor motivadas. Al Joe estar más enfocado en su interés de regresar a la vida, más que en su objetivo principal que era inspirar a 22 a lanzarse al mundo, la línea de relación la sentí un poco débil y, por ende, el segundo acto. Siento que faltó una mayor compenetración entre ambos personajes para alcanzar un clímax mucho más conmovedor de lo que fue. Sin embargo, el profundo mensaje que nos deja la película en general nos hace obviar un poco ese detalle. Sin duda, será la ganadora del Oscar a Mejor Animación y probablemente obtenga una nominación a Mejor Película del año. La verdad es que es de esos filmes que todos debemos ver, especialmente, en esta época de encierro, muertes, malas noticias y falta de contacto humano, para que encontremos dentro de todo este mal momento que atraviesa el mundo, aquello positivo a lo que podemos sacarle provecho.

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