{Entrevista} John Malkovich: «He pasado más tiempo con la literatura que con el cine»


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Escrito por Enrique Kirchman

Con dos nominaciones al premio Óscar, tres nominaciones al Globo de Oro y ganador de un premio Emmy como mejor actor de reparto por el clásico Death of a Salesman (1985), John Malkovich es, sin lugar a dudas, uno de los actores más respetados de la industria del cine hollywoodiense. Su filmografía acumula poco más de 130 producciones como actor, incluso algunas cuantas como director, entre esas, The Dancer Upstairs (2002), en la que dirigió a Javier Bardem. Por lo que se imaginarán la emoción de poder hablar con semejante eminencia de la actuación, a quien recuerdo por sus versátiles papeles, desde el vizconde de Valmont en Dangerous Liaisons (1988) o el bad boy Cyrus The Virus en Con Air (1997), hasta el sarcástico Osborne Cox en Burn After Reading (2008) o el psicótico Marvin Bogs en RED (2010). Tiene una particularidad para la villanía y los personajes excéntricos y maniáticos, a los que les ha dado su sello personal.

Hace dos años, previo a su visita al Festival Internacional de Cine de Panamá (IFF) como invitado especial para dictar una clase magistral, tuve la oportunidad de conversar con él, vía telefónica, y fue él quien, personal y puntualmente, me llamó desde su casa en Cambridge, Massachusetts. “Can I speak to Enrique?”, preguntó con su inconfundible tono de voz pausado, que sugiere siempre un comentario irónico o sarcástico, aunque no necesariamente lo sea. ¡Es solo por cómo lo dice! Durante nuestra amena conversación, algo intimidante debo añadir, pudimos conversar de sus más recientes proyectos en el cine y la televisión y de cómo los espectadores están cambiando su forma de consumir sus productos audiovisuales.

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Muchos actores de renombre, como usted, han hecho la transición del cine a la TV con papeles muy interesantes. Usted ha participado de series como ‘Billions’ y ‘The New Pope’. ¿Cree que la TV está atravesando su segunda época dorada?

No sé. Creo que hay series de televisión maravillosas por todo el mundo. La televisión es más efectiva y mejorada por cómo la gente mira su contenido en la actualidad. Aunque todavía van al cine y, tal vez, más que antes. No tengo idea. Es un público muy diferente, más joven, que ve películas basadas en los cómics de Marvel o en historias infantiles. No creo que haya un grupo masivo que vaya a ver películas para un espectador maduro y adulto. Ese público ve mucho más cosas en la web o en series de TV que en el cine. Al menos, eso es lo que he escuchado, no sé las cifras exactas. Ni siquiera es muy claro la forma en que calculan esas cifras, así que es difícil decirlo con certeza. ¿Habrán salas de cine en 10 años? No tengo idea. ¿La gente seguirá yendo al cine en 10 años? No tengo idea. No sé los porcentajes, pero me parece que, actualmente, más gente opta por ver cosas en su casa o en la de un amigo, que ir a un cine. No sé si sea verdad, pero eso parece. 

¿Cree que lo que ha generado el cambio es la forma en que la gente consume sus productos audiovisuales, como los servicios ‘streaming’?

Claro que sí. En 1972, si yo quería ver Last Tango in Paris, tenía que manejar unos 300 kilómetros, aproximadamente, para verla en una sala de cine. Luego, llegó el VHS y ya no tenía que manejar tan lejos, la podía ver un año más tarde por televisión. Después, los DVD lo hicieron más posible y, muy pronto, la urgencia de ver una película desapareció. La diferencia que hicieron [las plataformas ‘streaming’] es que interesaron a un nicho de personas del mercado que les gusta quedarse en su casa y ver algo. O sea, si quieren quedarse un sábado en su casa y ver una, dos u ocho horas de una serie, pueden hacerlo. Esa democratización, por la falta de una mejor palabra, dio opciones y creo que llenó una verdadera necesidad en el mercado. ¿Seguirá siendo así por siempre? No tengo idea, no soy vidente, pero ciertamente hizo un cambio. Sin lugar a dudas, en ocho o diez horas de una serie de televisión uno puede profundizar en mucho más detalles, en personajes secundarios y terciarios, puedes ver la historia desde todos los ángulos. Puedes extender esa serie por tres o cinco años, si es que la ven lo suficiente. Las películas son de 80 o 90 minutos, a veces duran dos horas o dos horas y media. Ocasionalmente hay unas que duran tres horas y media y la gente suele quejarse al respecto, sin embargo, ven televisión durante 10 horas… No tiene mucho sentido. La gente tiene la opción de cuándo quiere ver algo y qué es lo que quiere ver y, actualmente, así se maneja el mercado, pero no puedo especular si así se va a mantener. Personalmente, prefiero mucho más las películas, pero también me gusta un poco hacer diez episodios de un buen guion con un buen director o directores.

Usted intepretó a un pontífice en la serie ‘The New Pope’. ¿Es cierto que es ateo?

Sí.

¿Cómo se preparó para el papel, siendo ateo?

No tengo nada en contra de la iglesia. No soy católico, así que no conozco mucho acerca de ellos, pero he trabajado en cosas que han estado orientadas al catolicismo, por lo que he recibido opiniones y asistencia de parte de la iglesia. Para la serie, supongo que han consultado algunas cosas con la iglesia respecto a los rituales que practican, los sacramentos y lo que se debe decir, etc. No creo que sea importante para nada en lo que yo crea. No tengo nada en contra de esa iglesia ni de ninguna otra. Ni tengo nada en contra de lo que la gente crea. Me interesa la espiritualidad como a cualquier otra persona. No soy del tipo que anda haciendo comentarios sarcásticos acerca de la religión. No es mi estilo. No creo que eso haya tenido mucho efecto en mi personaje en The New Pope. Cuando estábamos repasando el personaje con [el creador de la serie] Paolo Sorrentino, lo que yo quería dejar claro es quién era esta persona, en qué creía, cuál era su filosofía, su conocimiento teológico, sus ideas y creencias. Cuando interpreto un papel, no tiene nada que ver conmigo. 

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También actúa en la serie de Netflix, ‘Space Force’…

Es una serie de comedia de 30 minutos, creada por Greg Daniels (ganador de 5 premios Emmy), un escritor de comedia muy gracioso que, entre otras cosas, escribió la versión estadounidense de The Office e hizo también Parks and Recreations, que es otra serie de comedia muy graciosa. Participan varios actores divertidos del entretenimiento. La mayoría, excepto yo, vienen de Saturday Night Live o Sex and the City o son escritores de comedia o hacen ‘stand-up comedy’. Steve Carell interpreta al general que lidera la fuerza espacial, que [en la vida real] fue fundada por el Gobierno estadounidense hace poco y, cuando empezamos ha desarrollar la serie, aún no había sido fundada. Yo interpreto al líder científico de la fuerza espacial.

Acerca del cine, ¿qué cree que está mal en la industria actualmente?

No quiero especular. Yo no veo suficientes películas como para poder decir que hay algo mal con la industria del cine actualmente. Y luego también depende de si hay algo malo con la industria o con los espectadores, ja,ja,ja, porque están estrechamente relacionados. Creo que la pregunta en cualquiera de las artes es si lo que se está diciendo es importante o incluso original o si es entretenido. No hay nada malo con solo entretener. Pero no veo la cantidad suficiente de películas para decir “eso está mal o aquello está mal”, al menos en mi opinión, que tampoco significa mucho. He visto tres de las películas que recibieron una cantidad decente de atención en 2019. Me gustó mucho The Lighthouse, Once Upon A Time… In Hollywood, que por supuesto son películas muy diferentes. Y también disfruté Jojo Rabbit. Aún no he visto la de Pedro Almodóvar con Antonio Banderas, pero la veré. Parece que hubo buenas películas en 2019. 

Creo que la pregunta en cualquiera de las artes es si lo que se está diciendo es importante o incluso original o si es entretenido.

¿Pudo ver ‘Parasite’?

Sí, y me gustó mucho.

¿Cree que el hecho de que ‘Parasite’ ganara mejor película en los premios Óscar y que Bong Joon Ho ganara como el mejor director representa un cambio internacional en la industria?

Y, ¿por qué no? Todos compiten por las mismas entradas en taquilla. ¿Qué diferencia hay en que uno sea de Corea del Sur o de Shanghái? ¿A quién le importa? Todos compiten por lo mismo. A mí no me molesta. 

Mencionó a Pedro Almodóvar… ¿Sigue a otros cineastas iberoamericanos?

No he seguido todo lo que hace religiosamente un mismo director,  pero puedo mencionar a varios con los que he trabajado, como Raúl Ruiz y el director portugués Manoel de Oliveira, aunque él no es latinoamericano ni español. Como te dije, no veo muchas películas, pude ver algunas recientemente, porque por primera vez en muchos años, no estaba trabajando. 

Usted realizó un proyecto con el director Robert Rodríguez, llamado ‘100 Years’, que según el sitio IMDB.com se estrenará el 18 de noviembre de 2115. Pensé que era un error tipográfico, pero ese es el año en que se estrenará.

Exacto, no es un error. Este fue un proyecto comercial para la compañía francesa Rémy Martin que elabora coñac. Ellos tienen un coñac que toma 100 años en hacerse. Así que nos pidieron a Robert y a mí si queríamos producir una película que no sería vista hasta dentro de 100 años. La idea era, obviamente, que la gente que inicia el proceso de elaboración de este coñac en particular, llamado Louis XIII, nunca podrá probar el producto terminado. Ese fue como el punto de partida de la historia. Ahora faltan unos 93 años para que se vea la película, ya que la hicimos hace siete años. Ni yo la he visto terminada. La copia está guardada en una bóveda de la empresa Rémy Martin y nadie la ha visto. Tal vez los nietos de mis hijos la vean. Fue muy interesante y me gusta trabajar con Robert. 

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Foto: John Malkovich recrea retratos de artistas famosos en estas fotografías de Sandro Miller.

A parte de su participación en cine y televisión, en 2019 participó de una exhibición fotográfica, como modelo, para el artista Sandro Miller. ¿De qué se trató la serie fotográfica?

Sandro es un viejo amigo y hemos hecho cosas juntos por muchos años, desde los 90. Se me acercó con un proyecto que él quería hacer para recrear una serie de fotografías icónicas, que todas resultaron ser retratos, no hubo paisajes ni nada por el estilo. Me preguntó si quería participar como el sujeto o modelo, en este caso, de estas recreaciones. Tomamos las fotos en un período de tres años. No tengo idea de cuántas fotos hicimos, pero recreamos retratos de todo el mundo, desde Marylin Monroe, Salvador Dalí, Ernest Hemingway, Bette Davis, varias recreaciones de fotos de Diane Arbus, incluyendo la de las gemelas de cinco años, y de [Richard] Avedon, Gordon Parks y otros fotógrafos. Hicimos la Marilyn Monroe de Andy Warhol y la Lady Warhol. También hicimos algunas de Jean Paul Gaultier y de [Albert] Einstein. Es una sorprendente cantidad de imágenes que está dando la vuelta al mundo por varios museos. 

¿Fueron tomadas en estudio o tuvieron que cambiar de decorado para cada una?

Casi todas fueron tomadas en el estudio de Sandro. Una de las recreaciones de Diane Arbus, la de Niño sosteniendo una granada de juguete, la tomamos en un parque cerca de su estudio. Todo lo demás, el decorado, vestuario, maquillaje, fue recreado en el estudio. En un punto consideramos tomar algunas en Los Ángeles, porque coincidió que yo estaba trabajando allá, pero no las hicimos, ya que sus fotos tenían que ser muy precisas y controladas y eso no se podía lograr en exteriores. Su idea era lograr réplicas exactas y a la vez no, porque en ese caso no era Einstein ni Mick Jagger ni John Lenon, era solo yo, entonces todo el proceso era muy específico y bien logrado. 

¿Requirió de alguna preparación particular para encarnar a estos personajes?

La verdad, no. No, mucho. 

¿Había modelado antes?

Sí, muchas veces. He modelado para Prada y algunos otros. 

¿Cuál recuerda que fue su primer trabajo en la vida?

Fui repartidor de periódicos. 

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¿Consideró alguna otra carrera además de actuación?

No sé si alguna vez consideré una carrera, ¡punto! Tal vez, en algún momento pensé en hacer música, porque así era como hacía algo de dinero cuando estaba en la universidad, tocando y cantando en bares y cafeterías, pero no era muy bueno o, al menos, no lo suficiente como para ser interesante. Y, de todas formas, no sé si me hubiese gustado hacerlo durante 50 años. Me interesan muchas cosas, pero cuando hablas de hacer algo para vivir, en teoría debes tener alguna aptitud para hacerlo y no estoy seguro si la tenía. El hecho de que me guste hacer arreglos florales, no significa que podría ser un florista, como jugar baloncesto tampoco me hace un jugador profesional. Eso no depende de uno, sino de la vida. 

¿Cómo se involucró con la actuación hasta decidir que eso era lo que quería hacer en la vida?

Creo que nunca lo decidí. Es lo que hice durante 40 años. Pero no pensaría que tomé una decisión al respecto, realmente. Una vez hice una película basada en un libro del novelista marroquí Paul Bowles, llamada The Sheltering Sky. Paul nació en Estados Unidos pero se fue a Tánger, Marruecos, como a sus 30 años, tal vez antes, pero vivió ahí el resto de su vida. Una noche estaba cenando con él en Tánger y le pregunté cuándo se había dado cuenta de que nunca más regresaría a Estados Unidos y me miró horrorizado diciendo “nunca lo había pensado”. Eso es lo que tal vez respondería acerca de ser actor. No sé, ya veremos. 

¿Y ha pasado por su mente retirarse de la actuación?

No.

Usted nació en Illinois… ¿Qué recuerda de esa época y su entorno?

Hmm… No mucho. Era el típico crecimiento en un pueblo muy pequeño de Estados Unidos en el que no había mucho que hacer. Tenías que crear tu propio entretenimiento y desarrollar tus propios intereses, ya que no había una cantidad masiva de estímulo proveniente del mundo exterior. Yo tenía un hermano y tres hermanas y crecimos en un pueblo minero de carbón, con una crianza típica de un pueblo pequeño estadounidense. 

¿Qué tanta influencia recibía del cine en esa época? ¿Le interesaba?

Supongo que veía películas como otras personas, pero no tenía un interés particular. Nunca he sido del tipo de persona que se muere por ver lo último en el cine. Yo era mucho más de leer que de ver películas. He pasado más tiempo con la literatura que con el cine. En el pueblo teníamos solo una pequeña sala de cine que solía tener películas clase B, como Jason and the Argonauts (1963), y algunas veces tenía películas clase A, como West Side Story (1961). Eran autocines, los niños iban al cine en mi pequeño pueblo, pero los adultos no mucho.

*La versión editada de esta entrevista fue publicada por primera vez en 2020, en la revista ‘K’ del diario ‘La Prensa’.

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