{Crítica} “The Post”: La Importancia De Los Medios Y Las Mujeres Al Poder


***Advertencia: Datos Importantes De La Película Son Revelados***

En la actualidad, el mundo atraviesa una terrible situación producto de las consecuencias de la tecnología, la era de la información y la inmediatez que ha venido a moldear cada aspecto de nuestras vidas. Y es precisamente la mezcla de estas tres cosas la que ha ocasionado un imperecedero dilema entre lo que es cierto o falso respecto al conocimiento de dominio público. Vivimos en la época en que un hacker puede hacer noticia con un solo clic y revelar miles de documentos secretos del Gobierno por internet. Vivimos en la época en que un tweet con una reducida cantidad de caracteres, bien redactado y conciso, satisface la cantidad de información que una persona desea consumir sobre un tema, sin preocuparse por ahondar en él. Vivimos en la época en que poderosos gobernantes empañan la verdad tildándola de “fake news“. Vivimos en la época en que cualquiera tiene acceso a divulgar algo de forma masiva sin medir ni mucho menos interesarle sus consecuencias. Vivimos en una irónica y lamentable época en la que a pesar de haber acceso ilimitado, rápido y casi que gratuito a la información, parece también haber un aumento en la ignorancia de los pueblos. Es por esto que “The Post” —la película que cuenta el momento en que la dueña del diario “The Washington Post”, Katharine Graham, y su editor estrella, Ben Bradlee, publican lo que posteriormente se conoció como los Papeles del Pentágono, donde figuraba un estudio confidencial sobre la Guerra de Vietnam— cobra gran relevancia en nuestra sociedad actual, no solo por los sucesos que está viviendo Estados Unidos desde que empezó la administración Trump, sino por todos los cambios que está atravesando la sociedad mundial a nivel político, económico, cultural, moral, ético e informativo.

Foto: La dueña de “The Washington Post”, Katharine Graham, y el editor Ben Bradlee.

El director Steven Spielberg desempolva uno de los sucesos más escandalosos que ha atravesado el Gobierno de los Estados Unidos, en el que un medio de comunicación juega un papel crucial, que pone a temblar a una de las figuras más poderosas del mundo. Mientras que la realidad del periodismo impreso ahora es oscura e incierta, “The Post” viene a recordarnos la importancia de mantener la calidad del trabajo intelectual e investigativo, la necesidad de proteger a los medios como el principal recurso de defensa de los pueblos. Como dijo el jurista Hugo Lafayette Black cuando se falló a favor de “The New York Times” y “The Washington Post” …

“En la Primera Enmienda, los Padres Fundadores le otorgaron a la prensa libre la protección que debe tener para cumplir con su rol esencial en nuestra democracia. La prensa está para servir a los gobernados, no a los gobernantes”.

Esta frase que pronuncia una de las periodistas del Post en el clímax de la película, cuando les anuncian que la Corte Suprema ha fallado a su favor, es tal vez uno de los mensajes principales que nos deja este drama biográfico inspirador, que seguramente emocionará hasta las lágrimas a aquellos reporteros y periodistas que vieron con nostalgia aquellas tomas que Spielberg hace de la rotativa del diario en aquella época, con la forma original como se imprimía el periódico, como se enviaba la noticia a la redacción, la ética laboral, el suspenso y el riesgo que corrían, la emoción de la mañana de la publicación… Todas estas sensaciones repletas de adrenalina que tal vez hoy sean más difíciles de experimentar, si es que aún se experimentan.

Spielberg hace un llamado a la sociedad y una advertencia el presidente de turno, tal vez por eso no le puso cara al personaje de Richard Nixon (el entonces presidente del Estados Unidos cuando se desató el escándalo de los Papeles del Pentágono), a quien siempre mostró de espaldas, hablando desde el despacho Oval de la Casa Blanca, con un plano general visto a través de la ventana… como significando, que ese que está hablando ahí puede ser Nixon, como también puede ser Trump o cualquier otro que venga con intenciones de obstaculizar la libertad de expresión.

Por otro lado, “The Post” también hace alusión a otro tema muy relevante en la actualidad, precisamente en la comunidad hollywoodense: la igual de género y el derecho de la mujer. #TimesUp Esto queda representando más que obvio en el personaje de Katharine Graham que Meryl Streep interpreta sin imperfecciones, dejando ver claramente el arco de transformación del personaje desde sus expresiones más tímidas en la mirada, el tartamudeo, los ojos lagrimosos, los labios temblorosos, para luego verla tomar la batuta de su periódico, imponiéndose ante el resto de los hombres que la consideraban débil y una líder fortuita. Sin embargo, su acertada y valiente decisión fue la que colocó al diario en el ojo del país, llevándolo de una fama local a una fama internacional y de respetable calidad. Streep nos conmueve, incluso nos llega a desesperar su falta de carácter, solo para luego emocionarnos en la escena en que manda a callar a uno de los miembros de la junta directiva de su periódico, dando la orden de que se publiquen los documentos y luego culminar con “ahora me voy a dormir“. Una escena que sin duda fue el remate para que Streep recibiera su vigésima primera nominación al Oscar.

“The Post” recibió solo dos nominaciones a los próximos premios Oscar (Mejor Película y Mejor Actriz) que se celebran el 4 de marzo de 2018, sin embargo, en mi opinión merecía también estar nominada como Mejor Diseño de Producción, Mejor Vestuario y por supuesto que Tom Hanks como Mejor Actor. En cuanto a nominar a Steven Spielberg como mejor director, la verdad que la película a nivel general es muy buena, pero creo que más que todo es por lo que representa en la actualidad esa historia verídica, que por el trabajo cinematográfico en sí. Viniendo de Spielberg, quien ha hecho otros dramas similares  y de mayor envergadura como “Bridge of Spies”, “Schindler’s List”, “Lincoln” y “War Horse”, esta se quedó corta en cuanto al ritmo escénico y los picos de acción. No es lo mejor de Spielberg, pero si hubiese sido dirigida por otro director, tal vez fuera su máxima obra… Al final, Spielberg es Spielberg, y por eso le exigimos más.

Rating

Trailer:

Escrito Por: Enrique Kirchman

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